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Marc Samaniego: "El PLAM 2035 y el Plan de Desarrollo 2021 no tienen punto de comparación"

Desde Europa, el arquitecto y editor de la Revista ARKINKA nos da sus impresiones sobre el nuevo Plan que ha desarrollado la Municipalidad de Lima y sus posibles consecuencias para la ciudad.

Publicado: 2016-09-07
Muy al margen que si uno le dé o no su visto bueno a Luis Castañeda, actual alcalde de Lima, lo que definitivamente no se puede negar es que durante su gestión se han tomado medidas de transparencia y estética "dudosas", y eso lo vimos en casos como la anulación de Río Verde o la construcción de un malecón en la Costa Verde de Miraflores (color amarillo por cierto). Si bien los ejemplos mencionados tuvieron alta repercusión mediática, hay algo mucho más importante que ha aparecido no hace mucho y que no se le está tomando la atención debida: se trata del Plan de Desarrollo Local Concertado de Lima Metropolitana 2016-2021 (PDLC 2021), un documento en el cual se indica cómo será la ciudad llegado el Bicentenario y qué obras se realizarán para lograrlo. ¿Qué tiene de dudoso? Pues además del hecho de aprobarse sin prensa y en Fiestas Patrias, sus autores son anónimos; y estas son solo algunas de las observaciones realizadas por Marc Samaniego, arquitecto y docente de la PUCP y uno de los editores de la Revista ARKINKA desde abril del 2014, mediante la cual se han realizado denuncias en la web sobre distintas medidas de la actual gestión edil. Él actualmente se encuentra recorriendo Europa por cuestiones de trabajo, pero aún así se dio un tiempo para profundizar con nosotros lo dicho anteriormente.

Ubicación de los 18 pasos a desnivel propuestos como obras prioritarias, para las cuales se destinará el presupuesto municipal del 2016 al 2018 estimado en más de 2 mil millones de soles (elaborada por revista arkinka)


Haciendo un balance a lo que va del año, este último mes tanto tú como la Revista ARKINKA han estado realizando una fiscalización bastante nutrida a la Municipalidad de Lima. ¿Ha habido un detonante en especial?
Más que una fiscalización, en el sentido estricto de la palabra, lo que hemos hecho en la revista es difundir, opinar y denunciar algunas acciones polémicas de la actual gestión municipal de Lima. Los detonantes han sido enterarnos o descubrir estos escándalos: hace unas semanas lo que hicimos fue informar sobre la existencia del “Plan de Desarrollo Local Concertado de Lima Metropolitana 2016-2021” (PDLC 2021) y opinar sobre varios aspectos que consideramos inconsistentes (como los 18 bypasses propuestos en el plan).
¿Realmente el PLAM 2035 merecía ser reemplazado por el que ahora va hasta el 2021?

El PLAM 2035 (Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao 2035) y el PDLC 2021 no tienen punto de comparación. El primero lamentablemente no llegó a aprobarse en la gestión anterior y ahora Castañeda lo niega fiel a su estilo: silencio absoluto. Y ahora además saca este “Plan” ¡el 28 de julio! sin anunciarlo, sin conferencia de prensa, sin reseña alguna en su página web. Lo hemos encontrado bien escondido en la página web de Transparencia de la Municipalidad.

Nos llamó la atención una noticia del Diario La República: Nos sorprendió, antes que nada, la mención de un supuesto “Plan de Desarrollo al 2021”, luego nos extrañó que éste priorizara la construcción 18 pasos a desnivel y una serie de proyectos de infraestructura vial. Pero luego de una primera revisión, se nos revelaba que este documento trascendental para el desarrollo de la ciudad y de nosotros, todos los limeños que la vivimos, se había pervertido en nada menos que un listado de obras viales sin justificación técnica alguna y que, si habrían sido “concertadas” con alguien, pues sería seguramente con las constructoras que las harán.

¿Cuáles son los más llamativos aciertos y desaciertos que has encontrado en el nuevo plan?
Más que aciertos o desaciertos, en primera instancia lo que encontramos es un documento sin autoría, anónimo, pues no se menciona en ninguna parte al equipo técnico que lo elaboró. Sorprende que siendo un plan proyectado para los próximos 5 años de una ciudad de casi 10 millones de habitantes se haya elaborado en apenas 4 meses, pero al constatar que de sus 135 páginas sólo 15 corresponden a la propuesta y todas las demás a “anexos” caemos en cuenta de sus limitaciones. Ni qué decir de su contenido gráfico: ¡Es un insulto a toda la ciudad que la misma Municipalidad de Lima use planos de la ciudad extraídos de un blog ajeno! Y el colmo total de profesionalismo son sus planos: ¡elaborados en Power Point!

Plano deformado de Lima extraído en un blog e incluido en el PDLC 2021


Si tuvieras que ensayar una explicación a los 18 bypass que planea implementar la municipalidad, ¿cuál sería?
Lo que deberíamos exigir como ciudadanos y también como profesionales de la planificación urbana es que la Municipalidad de Lima nos dé una explicación de lo que proponen para nuestra ciudad. Queremos saber: ¿quiénes han hecho este “Plan” y con quienes lo han consultado? (porque todo plan debe ser concertado). ¿En qué diagnósticos se sustentan sus propuestas? ¿Cómo están justificado que vamos a usar el presupuesto de la ciudad en 18 pasos a desnivel? En concreto lo que debemos exigir a la Municipalidad es una exposición de este “Plan” a la que puedan asistir profesionales afines al tema: arquitectos, ingenieros, sociólogos, economistas, entre otros.
En el caso de la congestión vehicular, ¿qué opciones consideras más óptimas y viables para solucionarla?
La congestión vehicular es uno de los síntomas de una enfermedad terrible que es la forma en la que estamos desarrollando nuestras políticas de movilidad urbana; los accidentes mortales en las calles, la contaminación, la violencia y el estrés diario son otros. La solución está en el orden de prioridades de los distintos modos de movilidad que hay en la ciudad. Es simple: en primer lugar va el peatón, luego el ciclista, el transporte público, el de carga, y al final los autos. Todas las ciudades del mundo tienen estos medios de transporte y es fácil ver cuáles son más habitables y felices y cuáles son una tortura. En Lima las prioridades están de cabeza y por eso tenemos estos problemas. No hay que inventar la pólvora: hay que ver qué están haciendo bien las demás ciudades y adaptar soluciones a nuestro contexto. ¿Qué ciudad tiene hoy una política de movilidad urbana basada en la construcción de pasos a desnivel?
Y haciéndonos la idea que estas obras igual se van a dar, ¿habrá alguna solución futura para repeler los problemas que pueda provocar?
La cantidad de dinero que está en juego en estas obras, el secretismo con el que se toman las decisiones que definen nuestro futuro, el desinterés de los medios de comunicación masivos y el hecho de que algunas de estas obras ya están en proceso de licitación nos enfrentan a una situación complicada. No quiero pensar en soluciones futuras para revertir algo que podemos evitar en el presente: si queremos cambiar algo vamos a tener que trabajar en ello, las ciudades desarrolladas no cayeron del cielo. Vamos a tener que buscar el dialogo y las Facultades de Arquitectura van a tener que despertar y comenzar a pensar en la ciudad y sobre todo a imaginarla, crear imágenes de dónde queremos vivir. No vamos a lograr nada para la ciudad oponiéndonos a estas obras sin proponer algo en su lugar. Tenemos el dinero para invertir. ¿En dónde urge hacerlo? ¿Cómo revertir la situación crítica de la ciudad? Estoy convencido que podemos vivir en una mejor ciudad si trabajamos en ello.
¿Por crees que el CAP es tan tibio con las gestiones municipales?
A ciencia cierta no lo sé. Creo que están atados de pies y manos por varios conflictos de intereses que hay en el limbo en el que se ubican todos los colegios profesionales. La poca injerencia del CAP en las políticas urbanas o la invisibilidad de su acción en estas, en todo caso, deberá traducirse en una mayor exigencia de sus agremiados y, por qué no, estudiantes. El reclamo aislado y rendido no lleva a nada. Hay muchas formas efectivas para hacer sentir nuestro malestar. Dialoguemos.
Y además de pronunciamientos, ¿qué otras acciones debería tomar la que en teoría es la principal institución de los arquitectos?
La verdad ignoro los verdaderos alcances del CAP, pero creo que si todas las conversaciones terminan siempre maldiciéndolo es porque en verdad lo necesitamos más de lo que creemos. El CAP tiene el poder en su representatividad y en la convocatoria, tiene que aprovechar mejor estas condiciones con la responsabilidad de articular a todos los agentes de cambio afines a la arquitectura. El CAP puede ser el intermediario entre los profesionales y las instituciones públicas, promoviendo el dialogo intensamente para que nuestras competencias tengan impacto que ameritan los asuntos de interés público.
Para terminar, ¿qué te disgusta más: Castañeda o su equipo de trabajo?
Lo que más me disgusta no es Castañeda como persona, ni su equipo de trabajo porque aún no los conozco (bueno, al menos al equipo del PDLC 2021 nadie los conoce porque son anónimos); lo que me apena es que modelos de política obsoletos y carentes de profesionalismo académico conserven tanta popularidad a nivel nacional. Por otro lado, lo que me gusta es sentir que somos muchos los inconformes. Ahora hay que aprender a hacer viables los cambios que proponemos y trabajar en ellos desde nuestro lugar en la prensa y también en las universidades, en el ejercicio profesional y como vecinos, sobre todo.

EDICIONES DE LA REVISTA ARKINKA EDITADAS POR MARC SAMANIEGO Y MIGUEL GÓMEZ



Escrito por

Juan Carlos Gonzales

Arquitecto con aires de periodista y sueños de músico. @JuankGonzales


Publicado en

Maquetas Aparte

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